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BUENOS AIRES - EE.UU.

HISTORIAS REALES
 
Descansando en medio de su hazaña.

"El Cristóbal Colón de Argentina"

(En ultraliviano)




Todo éste viaje está grabado en dos videos, filmados y relatados por el piloto con vistas únicas del amazonas y del caribe, imágenes inéditas tomadas a baja altura del Amazonas y del Caribe todo el viaje , 2 cámaras ubicadas en en avión y otra que manipula Matocq. El primero dura aproximadamente 1 hora 30 minutos y está en castellano, el formato es ntsc, para comprarlo pedirlo a matocq@hotmail.com

Información obtenida para www.hangar57.com y cedida por su protagonista,  Marcelo Matocq




Record Establecidos por  el Piloto Argentino Marcelo Matocq:

  • Mayor distancia en vuelo sin apoyo alguno.


  • Mayor distancia en vuelo con motor de dos tiempos.


  • Primer ultraliviano en llegar a EE.UU.. desde América del Sur.


  • Primer ultraliviano en cruzar el Amazonas.


  • Primer ultraliviano argentino en llegar a Oshkosh.


  • Salida: 23 de febrero de 1999, Escobar, Buenos Aires, Argentina


  • Tiempo: 31 días de vuelo


  • Distancia: 12500 kilómetros (7800 millas).


  • Paradas: 36


  • Avión: "FlightStar" ultraliviano hecho en Argentina


  • Motor: de dos tiempos (65 HP) del '89 (comprado de segunda mano), capacidad del tanque 105 litros de nafta: común


  • Velocidad: 100 Km./h


  • Peso: 150 Kg.


  • Comunicación: Handy VHF de cinco kilómetros de alcance


  • Flotabilidad: Una cámara de camioneta (Pick-Up) bajo la cabina que es inflada por un matafuegos por si el avión cae al mar


  • Gastos: $1500  


Y... el total apoyo moral de la Chancillería y la fuerza Aérea Argentina.


Las mas grandes de las felicitaciones!!!  

de www.hangar57.com  



Continúa el comentario Primera parte


Nota de CNN


Un argentino recorre casi 10.000 kilómetros en un avión superliviano


JASPER, Tennessee -- ¿Brújula? Está. ¿Combustible? Está. ¿Equipo de supervivencia? Está. ¿Condones? Están. Marcelo Matocq, un mecánico argentino especializado en automóviles y motocicletas, alistó en febrero su avión ultraliviano de 110 kilos para comenzar una riesgosa travesía desde su país hasta la ciudad de Oshkosh, en el estado de Wisconsin, para asistir a una reunión de pilotos de aparatos experimentales. Los condones, dice, son un recurso de seguridad. Acomodados en las alas, se inflan para mantener el aparato a flote si cae en el océano. El miércoles aterrizó en el aeropuerto del condado de Marion, en el sudeste de Tennessee, pocos días antes de alcanzar su destino final. "Muchas veces escuchamos sobre gente que anda dando la vuelta al mundo con un par de millones de dólares de auspicio a sus espaldas. Este tipo, es sólo un mecánico", dijo Andy Langesfeld, propietario de un ultraliviano que sirvió de anfitrión a Matocq en Miami. El piloto de 38 años llegó con su aparato en abril a una reunión de la Asociación de Aviones Experimentales en Miami, y se esperaba su asistencia a la muestra del grupo en Oshkosh este mes, dijo Dick Knapinski, vocero de la entidad que agrupa a 170.000 miembros. Knapinski dijo que sabía de otros viajes en ultralivianos de hasta 8.000 kilómetros, pero que no conocía a nadie más que hubiese volado tanto sobre el océano, donde no hay posibilidades de salir caminando de un accidente. Se rio cuando se enteró del singular empleo de condones por parte de Matocq. "Digamos que no es algo que hayamos ensayado", comentó.

Matocq voló sobre el Amazonas hasta Venezuela, luego desde Cuba hasta Miami, haciendo 31 escalas en 26 días. Regresó a la Argentina en un vuelo comercial por un par de meses a fin de ganar dinero como para financiar su viaje, y luego reanudó la travesía.

El timón de cola y las alas de su avión están cubiertos de firmas de la gente que conoció en el camino, y una lista de las fechas y lugares donde aterrizó. Pasa unas ocho horas cada día a bordo de la pequeña cabina del avión. El motor, similar al de una segadora eléctrica, puede llevarlo hasta 110 kilómetros por hora. El equipo modificado lleva 100 litros de combustible, en lugar de los cinco habituales. Cuando aterriza, se calienta la comida en una pequeña hornalla y duerme en una hamaca colgada debajo del ala. "Todo es muy hermoso y justifica las incomodidades", dice. "Me gusta la naturaleza. Me gusta contemplar la naturaleza". Se guía mediante una brújula, mapas y el Sistema de Posicionamiento Mundial que compró por 150 pesos en un Wal-Mart de Argentina. En una libretita, Matocq hizo una lista de los pequeños aeropuertos en los que piensa aterrizar. Una vez llegado a Oshkosh, espera enviar el avión de regreso a la Argentina y volver a casa en un vuelo comercial. Dice que no le asusta volar en el ultraliviano, a pesar de los riesgos. "Tengo miedo, pero no pánico", dijo. "Aprendí a controlar el pánico en mi corazón".

Fuente: CNN
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