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LOS OIDOS

20 CONSEJOS MEDICOS


7. Los Oídos


Si Usted vuela en un avión sin presurizar, lo más seguro es que eventualmente sufra de molestias en los oídos durante el despegue y aterrizaje. Un conocimiento básico de la estructura del oído lo ayudará a comprender por qué ocurre esto y cómo se debe contrarrestar.

El conducto auditivo externo (tubo pequeño que va desde la oreja al tímpano) se encuentra siempre a la misma presión que la atmósfera que rodea al cuerpo. El oído medio, donde surgen los problemas de presión, es una pequeña cavidad llena de aire situada dentro del hueso del cráneo y se encuentra separado del conducto auditivo externo por el tímpano, que es una membrana delgada. La otra parte del oído medio, se encuentra conectada con la cavidad nasal por la trompa de Eustaquio.

A medida que la aeronave gana altura, la presión atmosférica disminuye y por lo tanto también disminuye la presión en el conducto auditivo externo. Al ser el oído medio una cavidad cerrada, permanece con la presión del nivel de tierra. Cuando la presión en el oído medio excede la del conducto auditivo externo, el tímpano comienza a curvarse hacia afuera. El oído medio es sensible a este cambio y sólo necesita un pequeño exceso de presión para abrir la trompa de Eustaquio, para que el gas pueda pasar por este conducto a través de la nariz y la boca. De esta forma la presión se iguala en ambos lados del tímpano. Usted puede advertir este cambio de presión mediante la sensación alternada de tener los oídos tapados y destapados.

Durante el descenso, las condiciones del oído se invierten. Como la presión de aire ambiental aumenta, el oído medio (que ya se ha acomodado a la presión reducida de esa altitud por el proceso descripto anteriormente) se encuentra con una presión inferior a la del conducto auditivo externo.

Por lo tanto, el aire exterior fuerza al tímpano a curvarse hacia adentro. Durante este proceso es más difícil encontrar un alivio, ya que el aire debe introducirse nuevamente por la trompa de Eustaquio para igualar la presión. El vacío parcial en el oído medio también tiende a deflexionar en vez de distender las paredes de la trompa de Eustaquio.


El mejor método para solucionar este problema es cerrar la boca, apretar las fosas nasales y soplar despacio y suavemente para crear presión tanto en la boca como en la nariz. En algún momento, durante este procedimiento, podrá sentir el aire entrando en el oído medio e inmediatamente notará una mejoría en su capacidad auditiva. Esto estará seguido por una mejoría de las incomodidades (síntomas neurovegetativos) y dolor.


Si Usted no pudiera "destapar" sus oídos durante el vuelo en la forma mencionada, consulte inmediatamente a su médico luego de aterrizar. Esta forma de proceder puede ahorrarle semanas de problemas.


Por otra parte, si Usted está resfriado, el tejido que rodea el extremo nasal de la trompa de Eustaquio probablemente se inflamará y es dable esperar que los problemas auditivos sean aún mayores durante el vuelo. El mejor consejo es permanecer en tierra. Si Usted tuviera la obligación de volar, hágalo a alturas más bajas. Esta precaución le evitará la perforación y/o dolores del tímpano. Aunque la perforación del mismo por lo general cura rápidamente, en algunos casos el sistema auditivo puede dañarse en forma permanente o se puede producir una infección en el oído medio, originando una incapacidad durante un tiempo prolongado.



 
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